lunes, 11 de marzo de 2013

Ergonomía - Consejos para trabajar con computadoras


¿Sabías que se estima que algunos profesionales ejecutan a diario frente al ordenador entre 12.000 y 33.000 movimientos de cabeza y ojos, de 4.000 a 17.000 reacciones de las pupilas y unas 30.000 pulsaciones del teclado?

Leyendo esto no es de extrañar que quienes trabajen con computadoras se quejen de un sinfín de molestias relacionadas con la vista, cervicales, muñecas o, incluso, estrés o irritabilidad.

Estos problemas no son considerados una enfermedad profesional. Y, normalmente, son sólo transitorios. Sin embargo, es bien sabido que son causa de un gran porcentaje de baja laboral y de reducción en el rendimiento.

Son trastornos derivados de trabajar con el ordenador, pero no motivados por él. Es decir, el ordenador no suele causar estos problemas; el origen de los mismos se encuentra en un abuso o un mal uso del aparato.

Desde el punto de vista informático, la ergonomía es la ciencia que estudia la acomodación del ordenador a las capacidades y condiciones de quienes lo usan. Y, en general, las empresas de informática la tienen en cuenta en sus productos. Esta conclusión se extrae del proyecto MABER, promovido por el Consejo Superior de Informática.

Prevenir estos problemas es muy sencillo. Basta con seguir unas simples recomendaciones al alcance de cualquiera.

MONITORES

Existe cierta discrepancia entre los expertos sobre si los trastornos oculares derivados de trabajar con ordenadores son sólo transitorios o se pueden convertir en patológicos.

Para la oftalmóloga Rosa Langa, del hospital La Paz de Madrid, "no está demostrado que la pantalla lesione". Sin embargo, Silvia Gismera, psicóloga clínica y directora del Centro de Aplicaciones Psicológicas, opina que "no está tan claro que ciertos problemas sean sólo transitorios. Si existen miopías causadas por la lectura, también puede haberlas causadas por el ordenador".


Lo que sí está demostrado es que, al trabajar con pantallas de forma prolongada y habitual, algunas deficiencias oculares sin importancia se pueden convertir en lesiones más o menos graves. Por ello, la primera recomendación a la hora de trabajar con ordenadores es someterse a una revisión oftalmológica.

Algunas veces se llega a la consulta del especialista con un trastorno de visión que se atribuye al uso del ordenador, cuando lo que en realidad ocurre es que existía un problema de base sin tratar que se manifiesta tras muchas horas frente a la pantalla.

En cualquier caso, para evitar síntomas como escozor, parpadeo, visión borrosa, fatiga visual, etcétera, ahí van algunas recomendaciones.

Características:

  •  Sus colores han de ser claros y mates. Así se evitan reflejos.

  •  Los caracteres tienen que estar bien definidos, con un buen nivel de contraste con respecto al fondo, de tamaño suficiente y con un espacio adecuado entre los renglones.

  •  Esto facilita la legibilidad. Es preferible trabajar con estas características y modificarlas, si se desea, en el momento de la impresión.

  •  La imagen de la pantalla ha de ser estable, sin destellos, reflejos, centelleos o reverberaciones. Un estudio de la Universidad de Santiago ha puesto de manifiesto que el nivel de luminancia de los monitores de rayos catódicos es inestable durante los primeros 20 minutos tras el encendido. Parece aconsejable un precalentamiento de la pantalla para evitar una posible fatiga visual producida por estas variaciones.

  •  Orientable a voluntad. Con el fin de acomodarlo a las posturas que se adopten y para optimizar los ángulos de visión, así como para evitar reflejos.

  •  Regulable en cuanto a brillo y contraste. Para adaptarlos a las condiciones del entorno. Además, los mandos, interruptores y botones deben ser fácilmente accesibles, con el fin de que permitan una sencilla manipulación.


Consejos para usarlo:

  •  Trabaje con monitores que lleven un tratamiento antirreflejo o incorporen un filtro especial. El cristal de los monitores refleja la luz que le llega. Estos destellos son molestos para el ojo, porque reducen la legibilidad y obligan a una constante acomodación de la visión. Hay que tener un especial cuidado en que el filtro no oscurezca demasiado el monitor.

  •  Procure que la pantalla esté siempre limpia. Las huellas y demás suciedades también provocan reflejos. La radiación que emiten algunas pantallas es mínima y no supone ningún peligro. Sin embargo, los campos electroestáticos atraen el polvo, lo que puede afectar a las vías respiratorias e irritar los ojos. Esto puede evitarse con un grado adecuado de humedad en el ambiente, o con un filtro provisto de un cable de conexión a masa.

  •  Si sufre algún problema en la visión, es mejor utilizar una gafa especialmente destinada al uso del ordenador. Consulte al oftalmólogo. Las gafas de sol reducen la capacidad de lectura.

  •  Trabaje con texto negro sobre fondo blanco. Se debe procurar no abusar de los colores.

  •  Sitúe la pantalla a una distancia entre 50 y 60 centímetros. Nunca a menos de 40 centímetros.

  •  La parte superior de la pantalla debe estar a una altura similar a la de los ojos, o ligeramente más baja. El monitor se sitúa así en la zona óptima de visión, comprendida entre los cinco y los 35 grados por debajo de la horizontal visual, y desde la cual se contempla todo sin ningún esfuerzo. De esta forma, la vista no se resiente y se evitan posturas lesivas.

  •  También es conveniente usar un atril para los documentos. Colocándolo a una distancia equivalente a la pantalla y a su misma altura. De esta forma no se baja y se sube constantemente la cabeza para mirar y se reduce la fatiga visual.


Ubicación:

La pantalla ha de colocarse perpendicular a las ventanas. Nunca enfrente o de espaldas a ellas. En el primer caso, al levantar la vista, se pueden producir deslumbramientos. En el segundo, los reflejos de la luz natural sobre el cristal son inevitables.

Pausas y ejercicios:

Descansos de cinco minutos cada hora. Durante estas breves pausas hay que recrear la vista mirando escenas lejanas.

Ejercicios oculares. Se puede simplemente cerrar los ojos con la ayuda de las palmas de las manos, pero sin presionar. Otro muy efectivo es, sentarse correctamente y mirar al frente. Después, sin mover la cabeza, desviar la mirada todo lo posible hacia la izquierda y luego a la derecha.

TECLADO Y RATÓN

De nada sirve contar con un equipo ergonómicamente preparado, si luego trabajamos sobre una mesa en la que no nos caben las piernas, o nos sentamos en una silla sin respaldo.

Las malas posturas representan, en general, el 75% de las lesiones: dolores de espalda, molestias cervicales, lumbalgias... El mobiliario del puesto de trabajo es, pues, fundamental para no dañar nuestra salud.


La mesa. Una buena mesa de trabajo debe tener:

  •  Una superficie de color claro y mate.
  •  Estabilidad. Que soporte el peso del equipo y de cualquier persona que se apoye sobre alguno de sus bordes.

  •  Dimensiones suficientes. Para permitir una colocación flexible de todo el material de trabajo. Se recomiendan unas medidas mínimas de 120 x 90 centímetros.

  •  Altura regulable. Esta condición no es imprescindible. En su defecto,la silla sí debe tenerla, o se debe usar un reposapies para aquellos que lo precisen. Si es regulable, la altura debe poder oscilar entre los 65 y 75 centímetros. Si no lo es, 75 centímetros es una buena medida.

  •  Espacio interior suficiente. Para evitar que las rodillas choquen o que no se puedan estirar un poco las piernas. 60 centímetros de ancho y 65-70 centímetros de profundidad son las medidas más aconsejables.


La silla. Es recomendable que sea:

  •  Estable. Frente a las cuatro patas convencionales, son mejores las sillas con cinco apoyos y de ruedas antideslizantes, que eviten desplazamientos involuntarios. Éstas permiten mayor libertad de movimiento, evitando, a la vez, algunas posturas forzadas.

  •  Graduable en cuanto a altura. Los pies han de apoyarse en el suelo. En caso de personas bajas o niños es aconsejable utilizar un reposapies que, además, evita la comprensión de la circulación en los muslos.

  •  Respaldo regulable en altura, profundidad e inclinación. Con la forma de una S suave, cóncavo a nivel torácico y convexo a nivel lumbar, para que se adapte a la estructura de la espalda.

  •  Los reposabrazos no son imprescindibles. De tenerlos, su altura no debe obstaculizar la movilidad.

  •  La base del asiento ha de ser flexible pero firme. Con una distancia suficiente entre el borde del asiento y la cara posterior de la rodilla, para facilitar la circulación sanguínea.

  •  Los controles de ajuste deben ser accesibles desde la posición habitual de trabajo, sin que requieran demasiado esfuerzo para accionarlos.

  •   Es preferible una tapicería rugosa, que contribuya a mantener la postura escogida. Mejor si es transpirable.

Es mejor hacer pausas cortas y frecuentes que pocas y prolongadas. En cualquier caso, no conviene pasar más de una hora sin moverse.

Ciertos ejercicios que mejoran la circulación se pueden hacer mientras se trabaja. Con los pies juntos, levantar primero los talones y luego las puntas, o mover en círculos los hombros delante y atrás, son algunos de ellos.

Rosa Infante.

Fuente: Estrucplan On line.

10 de febrero de 2009.



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